¿QUÉ HACER ANTE LAS DUDAS?

Cuando se sospecha o detecta que alguna persona del entorno realiza conductas de riesgo es importante acudir al médico de cabecera cuanto antes.

Es importante ser honesto, directo y comprensivo. Siéntate con él y explica exactamente lo que has notado. Dile a la persona que estás realmente preocupado por lo que pasa. Dile que te importa y te gustaría ayudarle. No la acuses, condenes o la hagas sentir culpable.

Sugiere ayuda profesional. Puedes proponerle algunas opciones:
¿Por qué no llamas a la asociación de Anorexia y Bulimia?
¿Por qué no preguntas si existe alguna unidad especializada en el tratamiento?
Ofrécete a acompañarla en busca de ayuda.
Si se resiste, rechaza la ayuda o niega tener el problema es posible que no esté preparado para admitir que tiene un problema. Si es así no le ayudes a negarlo con tu silencio. Reafírmate en que estarás dispuesto a ayudarle cuando él/ ella quiera y en el momento oportuno.
No intentes manipularla con sobornos, recompensas o castigos, ninguna de estas técnicas funciona. EL APOYO ES LA CLAVE.

Tanto si la persona está en tratamiento como si no, no intentes cambiar su comportamiento, que se él/ella quien lo haga, es el único que puede cambiarlo.
El cambio no sucederá de la noche a la mañana. Recuerda, no te frustres, el proceso de recuperación requiere su tiempo.
SI CONSIGUES QUE LA PERSONA SE RESPONSABILICE DE SU COMPORTAMIENTO MIENTRAS LA TRATAS CON RESPETO Y COMPRENSIÓN ES MUCHO MÁS PROBABLE QUE
ESTA BUSQUE AYUDA E INICIE EL CAMBIO.